casita de sueños

norman rockwell


Octubre 31, 2005
Vergüenza

Es acaso mi destino encontrarme inspirada en los momentos menos indicados? Encontrar una historia, o un conjunto de exabruptos que podría transmitirlos sobre un teclado, o con un lapiz en unas hojas de papel. Y que lleguen exactamente mientras estoy caminando, probablemente apurada ya que llegar tarde es mi principio; o colgando de los caños sucios de un colectivo urbano. Nunca falta la oportunidad cuando el sueño es doloroso, y llega ella, brillando rodeada de estrellas, jugando como si las palabras fuesen peces y yo tendría que pescarlos, y se presenta sin aviso, frente a un cansancio terrible. Y soy humana, lo reconozco, a veces me doy vuelta mientras le suplico vuelva un rato más tarde, tal vez cuando ya el sol se asome por las ranuras de mi persiana. Pero al levantarme, el resplandor no es el mismo. Las palabras se esfumaron, se convirtieron en sombra criptomonedas cfd.
Será siempre así? Habrá alguna palabra o gesto mágico que, sin percibirlo, envío al mundo de donde venís? Se burla de mí. Qué injusto tu trato!
Ya lo se, ya lo se. Me dirás que porque no dejo de caminar, y hago lo que tengo que hacer. O me bajo del colectivo y hago lo que se tengo que hacer. Será una cuestión de cobardía entonces nuestros desencuentros? Sólo cobijarás valientes. Héroes de la palabra. Y por qué tengo miedo de escucharte, de tomar tu consejo? Ese maldito miedo. Si… creés que no me di cuenta. Ya lo se, ya lo se. No me mires así, no ves mi vergüenza? Como en cualquier aspecto de mi persona, es evidente. La vergüenza de mi miedo por seguir mi corazón. Parece déjà vu. El déjà vu de todos los siglos, y de los cobardes como yo. Será mi caso, esperar mi invierno, y tomar recién ahí, coraje? Seré capaz de hacerme eso? Jugar nuevamente en mi contra, flagelar mi alma de esa manera? Allá, cuando sea demasiado tarde.
Me pregunto cuándo dejarás de buscarme; cuando seré yo una víctima más, un misterio sin resolver. Cuando te cansarás de mis errores, y te rendirás, y no susurres más ideas a mis oídos, ya… en ningún momento. Nunca jamás.

romina | 02:52 AM

Octubre 23, 2005
Ese, algún día

Ahora lo admito. Ahora y no antes cuando tuve la oportunidad de hacer algo. Fue aquella frase, cuando el sol ya no se veía sobre el cielo, cuando la dijimos al aire. Retumbó en mis oídos cuando la decía, y más aún los oídos del mundo cuando la contestamos. Ese era el primer y último momento que hablaríamos sobre aquello. Nunca más tendría sentido, porque ya lo olvidamos. Si nadie recuerda, qué sentido tiene mañana?
Por qué hablamos tanto sobre el futuro incierto? No es hablar, es más que hablar. Es decidir, planear, aseverar, crear historias en el futuro. Hablamos sobre hechos que sabemos no van a formar parte de nuestra historia, y los decimos con tanta indiferencia. Tanto desdén. Salen despedidos como si fuesen pólvora y nuestro impulso un cañón. No podemos resistirlo! Por qué nos mentimos? Y cuando lo hacemos, siendo concientes de ellos, por qué no lo remediamos? Decir, gritar, basta basta! Juro, lo quise hacer. Lo quiero hacer cuando participo de ese engaño colectivo de crear mañanas, siento como se acelera mi corazón y luego siento que a nadie realmente le importan las palabras o lo que ellas significan, a los que las escuchan. O leen.
Fue una frase indiferente, pero concluyó un momento. Fue un punto y aparte. Vivió mañana y murió hoy.
Es acaso que esa manifestación del futuro algo que nos da esperanza de vivirlo, de nuestro deseo de que no sea un simple día, algo que haremos entre las 2 y las 4 de la tarde, o después del trabajo? Qué nos atrae de ese futuro ahora irreal, o para los estúpidos soñadores como yo, ideal?
No es tan simple compartir, lo que nadie quiso ver jamás.
Vivimos ahora pensando en lo feliz de mañana, y somos incumplidores de nuestras pequeñas felicidades, las que cuando mencionamos sonreimos tímidamente. Esas sonrisas que tal vez nadie ve. O sólo quien realmente nos ve, observa, y no puede vivir sin lograr que esas tardes de caramelo, sean así para siempre. Tal vez no está todo perdido si eso pasa. Y cuando ya no haya nada más que esperar, sino despertarse cada mañana, con el único ánimo de volverse a dormir y soñar; ahí sólo restará enamorarse, viendo la fuerza del mundo que pudo ver la sonrisa interior en el otro, o del mundo que sólo espera seguir durmiendo.

romina | 03:10 AM
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