casita de sueños

norman rockwell


Febrero 26, 2004
Las lecciones que perdí

Estando corta de palabras propias, y siendo Mansfield Park el último libro que terminé de leer, voy a expresar nuevamente, parte de uno de sus párrafos. En este caso, se encuentran los Bertrams, los Grants, y los Crawfords muy atareados en sus tareas para el teatro familiar. Fanny se siente así en este (y en muchos otros) momentos, y yo.. coincido con su sentimiento.
“Everybody around her was gay and busy, prosperous and important; each had their object of interest, their part, their dress, their favourite scene, their friends and confederates: all were finding employment in consultations and comparisons, or diversion in the playful conceits they suggested. She alone was sad and insignificant; she had no share in anything, she might go or stay; she might be in the midst of their noise, or retreat from it to the solitude of the East Room, without being seen or missed. She could almost think anything would have been preferable to this.”
Es exactamente como me siento el 99% del día. Lo expresó de una manera espectacular, y la adoro a Jane cada día más. No se aún si alguna vez me sentiré parte de ese grupo aparentemente / temporalmente feliz. Tal vez no deba, o no esté en mi caracter o destino. No se si debería pensar tanto como me siento cuando me siento así. A veces creo que es una confabulación, pero luego creo no ser importante como para que el mundo a mi alrededor se obsesione conmigo. Otras veces, simplemente siento que falté a una clase en el colegio primario, y a partir de ahí nunca más supe cual es el este, el oeste, el norte y el sur.

romina | Comments (6) | 12:46 AM

Febrero 21, 2004
Una menos

Están haciendo una película de The Hitchhikers guide to the Universe. Pensé que iba a tener algo que decir al respecto, pero no… Creo que era inevitable. De todas las películas mediocres que se siguen haciendo de Stephen King, me gustaría que hagan Los Ojos del Dragón. Un poco diferente …

romina | Comments (2) | 06:31 PM

Febrero 15, 2004
Mi balcón de Buenos Aires

Cuando era chica vivíamos en Buenos Aires. Eran épocas más felices que las actuales, tal vez porque hacía pocos años que abrí los ojos por primera vez y conocí las primeras cosas del mundo y éstas me parecían bellas, o simplemente porque ahora la diferencia de matices es notable, y puedo distinguir lo que era ser así de feliz.
El departamento donde vivíamos, muy bonito y confortable, quedaba por calle Paraná, y salvo algunas partes, lo recuerdo como si estuviese ahora mismo en él.
Tenía dos entradas pero la que más me gustaba era la principal. Tenía un aroma especial la madera, y la lámpara que siempre estaba encendida, hacía sombras informes. Cada vez que ingresaba, era la entrada a otro mundo.
La alfombra que cubría todo el comedor principal y el living, era verde y muy peluda. Jugaba dando vueltas pensando que estaba en el pasto de algún lugar exótico, mirando siempre un cuadro enorme que había sobre una pared. En esos días porteños, iba al cine dos o tres veces por día con mi papá. Durante la mañana hacíamos el plan: dónde, a qué hora, qué película, dónde ir a comer, y ahora creo que ese momento previo era casi tan emocionante como el resto del día. Me gustaría poder sentirme así nuevamente, o volver a vivirlo. Cuando no ibamos al cine, o al teatro, o a hacer compras, me gustaba quedarme en el departamento jugando, sola con mi imaginación. Tenía muchas historias, en cada habitación, con cada mueble o adorno. Era mi universo, y me divertía tremendamente.
Una de las cosas que más recuerdo, sin embargo, es el balcón de la habitación de mis padres. Aunque ocupaba todo el ancho del departamento, siempre ingresaba a él desde la habitación principal, era mi “rutina”: abrir el ventanal de par en par, mirar afuera, y salir. Hay básicamente dos razones por las que este lugar era casi el más importante de la casa, o tal vez el que más me hace acordar a esas épocas. Una de estas razones es porque siempre estaba ahí jugando, y esto era porque desde el balcón, a la izquierda, se podía ver una Embajada (creo que la de Israel). Y en el techo de este lugar, siempre había soldados, y era emocionante verlos, al menos a esa corta edad, con sus armas, sus posturas, su uniforme. Parecían intocables, y aunque a veces gritaba “Hola!” con mi voz de nena, creo que no me escuchaban. Salvo una vez que uno miró para mi lado y movió una mano, como saludandome. Era mi Everest, y lo había alcanzado. Claro que era mi juego, y a veces eran mis enemigos, y otras veces yo era la espía. Siempre hacía planes sobre como llegar a ese techo, pero claro.. había un gran precipicio en el medio entre otros obstáculos. Ahora noto que desde esos momentos, siempre intento encontrar formas de salidas alternativas, desde donde esté.. no se porque.
El otro recuerdo de mi tan preciado balcón, era un aroma. A la vuelta había una panadería grande, y el olor tan delicioso que generalmente impregna la atmósfera durante las mañanas, se podía apreciar a través de todo el día, y era fabuloso. Esos sabores dulces y suaves, acarician aún mi nariz y mis recuerdos. Podría distinguirlo entre mil panaderías, porque tenía algo que lo hacía único, y aunque no tengo palabras para describirlo, era especial.
A veces, me despertaba temprano a la mañana para apreciar la bruma, ver a los soldaditos, y mirar a las otras montañas de cemento que se levantaban alrededor, mientras respiraba mañana, juegos infantiles y olas de pastelería.

romina | Comments (4) | 03:03 AM

Febrero 12, 2004
Darcy

Qué esperanzas puede haber para mi? Enamorada de un personaje que no existe. Una idea de una idea. Un nombre imaginario. Unas palabras en un libro.
Muchas Palabras.
Es inevitable la ahogadora depresión que sigue al cerrar un rato de imaginación. La realidad me choca, y me retuerce hasta que cada gota de fantasía que sobrevive, se transforma en lágrimas. Creo que son mi única compañía. Soy mi propia viuda. Son mi pensión, mi ahorro. Sin embargo, no duele menos, porque es constante.
Es estúpido, pero me río de mi infelicidad. Se que no sólo es imposible, sino trágico, enfermizo. Eso refuerza más mi sentimiento. Lo maldigo, y sus colores se avivan, como si quisiera o necesitara que crezca y se fortalezca.
No puedo obviarlotampoco, porque no se puede luchar con el subconciente, o al menos no se yo como se hace.
Los únicos momentos de paz son escasos y horribles. Es engañar mi memoria, una mentira que lamento necesitarla, pero si no lo intento, me sobrepasa la angustia. Porque es imposible.. porque no será posible nunca ni ahora ni mañana, jamás.

romina | Comments (3) | 10:39 PM

Febrero 08, 2004
Algunas cosas y la olvidada Netiquette

Me causa mucha gracia cuando leo en listas de correo que supuestamente están integradas por gente con “la menta abierta” que se dedican en mails demasiado extensos, a decirle a los que no comparten su opinión, como deben vivir. Es epidémico. Después salen 10 más a responder esos mails, todos se dicen mutuamente como deben vivir, y lo que deben hacer. Es super ma/paternal.
Lo peor de todo es que dejan los mails anteriores completos en sus respuestas, y los que responden, hacen lo mismo, y los que responden, hacen lo mismo… Se entiende? Y esto es solo uno de los grandes problemas que una vieja lectora de listas de correos y newsgroups como yo, observa. Para los que aún no están al tanto de este arte tan under, lean esta pequeña guía de netiquette. Son buenas costumbres.

romina | Comments (6) | 04:56 PM
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